Yo decreto

Mis palabras y mis actos son decreto

Yo, hombre vivo, soy mi gobernante y autoridad. Mi voluntad y palabra son decreto. Estas deberán siempre trabajar en mi beneficio y el de mi descendencia, así como en el de otros seres a mi cargo, lugares y/u objetos.

A quien interese

Queda informado todo aquel que pudiera estar interesado.

Yo, hombre vivo, que no tiene por qué acatar ordenes de otros ni dar explicaciones, expreso aquí estas ideas por amor, tanto a quienes puedieran servirles para su propia realización, como para aquellos que pretendieran imponerme sus deseos, sabiendo o no, que no son quien.

Tierra, cobijo y alimento

Todos los hombres necesitan cobijo y alimento, por ende necesitan tierra.

Es moral hacer uso de la tierra y los bienes que esta ofrece para cubrir las necesidades propias y de otros hombres y seres vivos en convivencia. No es moral acaparar la tierra, sus recursos, ni explotarlos de manera irresponsable

Agresión y defensa

Sobre agresiones y legítima defensa

La agresión o amenaza contra un hombre, sus propiedades u otros seres vivos, legitiman la defensa, pudiendo llegar esta al poder de la fuerza